Ayer se presentó El Geriátrico a 404 km de donde nació. Fue bien recibido y se sintió cómodo. Asistió un grupo generoso de amigos y familiares (el sobrino de uno de los escritores se durmió a mitad de la presentación, pero todo se justifica por la doble escolaridad y la falta de imágenes que acompañaran las voces de los oradores) y se habló de la escritura a 4 manos, de Mar del Plata, de Furca y de otros temas. La presentación se prolongó entre litros de cerveza hasta que cerraron el centro cultural La Tribu y nos fuimos al bar La Orquidea para terminar en una carrera por la terminal de Retiro casi vacía a la 1 de la mañana con la desesperación de no perder el colectivo. Hoy volvimos a nuestros trabajos, con la novela un poco más vieja, con una hoja que estaba en la pared de FM La tribu donde se indica cómo hacer capas impermeables a partir de tela de paraguas viejos, y con unas cuantas escenas de películas que necesariamente deben hacer llorar a un escritor. Muchas gracias a todos los que pudieron asistir, a los que quisieron hacerlo y no pudieron, a los que nos ayudaron y a los futuros lectores.
LA GERENCIA
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